Piezas Vivas

Una planta viva no se instala, se recibe.

Cada pieza que Muschio trabaja con material vivo es el resultado de una lectura del espacio: su luz, su humedad, su temperatura, la forma en la que el aire circula o se detiene. No todas las condiciones permiten cualquier especie. Esta limitación no es un obstáculo, es el punto de partida.

Elegir una pieza viva implica aceptar una relación. El musgo, el bonsái, una kokedama en su estado natural tienen ritmos propios que el espacio debe poder sostener. A cambio, ofrecen algo que ningún material preservado puede dar: una presencia que respira, que cambia y que registra el paso del tiempo de manera irrepetible.